El Sumo pontífice sostuvo que el Reino de Dios es la barrera al “delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo a nuestro alrededor”. Hizo un llamado a los gobernantes: “¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo!”.

fb-share-icon