En el marco del 47° aniversario de la ciudad de Federación, el dirigente justicialista y vocal de CAFESG Miguel Cattani dejó definiciones políticas de alto voltaje, marcadas por un tono crítico hacia la dirigencia y una fuerte preocupación por la escasa participación de la comunidad en el acto oficial.
“Estamos celebrando 47 años de una ciudad joven, pero con una historia enorme, forjada desde el sacrificio de su gente tras el traslado de 1979”, expresó Cattani, quien reivindicó el espíritu de lucha de Federación. Sin embargo, rápidamente puso el foco en un dato que no pasó desapercibido: la notoria ausencia de vecinos, comerciantes y distintos sectores de la sociedad en una jornada que, históricamente, suele convocar masivamente.
“Algo faltó para convocar a la comunidad. Quiero creer que no es una cuestión política, pero la ausencia fue evidente”, sostuvo, dejando entrever un malestar que trasciende lo meramente organizativo y abre interrogantes sobre el vínculo entre la dirigencia y la ciudadanía.
En ese sentido, retomó las palabras del intendente Ricardo Bravo, quien en su discurso pidió “terminar con las mezquindades”, y coincidió en que el contexto actual exige madurez política. “Estamos en un año bisagra, no solo en lo electoral, sino en lo institucional. Y en ese escenario, la división nos debilita”, remarcó.
Cattani también amplió su análisis al plano regional, señalando que otras localidades del departamento han logrado respuestas concretas a sus reclamos mediante una dirigencia unificada, incluso por encima de diferencias partidarias. “Mientras otros distritos avanzan, nosotros seguimos discutiendo entre nosotros. Así es muy difícil crecer”, advirtió.
En cuanto a su rol en CAFESG, defendió su gestión y aseguró haber impulsado proyectos por más de 6.000 millones de pesos para Federación, incluyendo obras clave como plantas de tratamiento, pavimentación y mejoras urbanas. No obstante, denunció trabas políticas internas y externas: “Hemos presentado iniciativas importantes, pero muchas veces falta acompañamiento. A veces se prioriza el posicionamiento político por sobre las necesidades de la gente”.
Además, apuntó a sectores del propio justicialismo local por lo que consideró una falta de comunicación y, en algunos casos, actitudes de descalificación. “No tengo nada que esconder. Cuando me convoquen, voy a dar las explicaciones necesarias. Pero debemos jugar a la política con responsabilidad, no con mezquindades”, lanzó.
Sobre el final, el dirigente dejó una reflexión que sintetiza el clima de la jornada: “Es un día para celebrar, pero también para reflexionar. Federación es de todos, no de un sector. Nosotros vamos a pasar, pero la ciudad queda. Por eso, la unidad no puede ser un discurso vacío, tiene que ser una práctica constante”.
Así, en un aniversario que debía ser de festejo, la política volvió a ocupar el centro de la escena, dejando al descubierto tensiones internas y un desafío pendiente reconstruir la conexión con una comunidad que, esta vez, eligió no estar.
Fuente y Redacción – La Última Campana


