Cierra sus puertas definitivamente una histórica fábrica de neumáticos: despedirá 920 empleados
La marca argentina Fate, de la familia Madanes Quintanilla, tiene 80 años de vida. Es la primera compañía grande que abandona su actividad en los últimos años.
Fate, la histórica productora argentina de neumáticos, anunció recientemente su cierre definitivo, marcando el fin de una era en la industria nacional. Tras 80 años de operaciones, la empresa fundada y mantenida por la familia Madanes Quintanilla, ha decidido cerrar sus puertas, lo que resultará en el despido de 920 empleados. El cierre también incluye la liquidación total de sus activos y el desmantelamiento de su planta en Virreyes, provincia de Buenos Aires.
Esta decisión ha tomado por sorpresa a muchos, aunque no es la primera vez que Fate se enfrenta a serios desafíos económicos. En 2019, la firma había recurrido a la figura legal de proceso preventivo debido a dificultades financieras. Una allegado precisó : “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”.
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La noticia llega en un contexto de creciente crisis para el sector industrial local en general, con fuerte impacto por la apertura económica y el ingreso de productos importados al país. Uno de ellos, los neumáticos. “Hace 30 años que la empresa pierde plata, pero la invasión de cubiertas chinas cambió todo”, agregó la fuente.
Fate anunció oficialmente su decisión a través de un escueto comunicado donde mencionó que las condiciones del mercado han cambiado de manera irreversible. El mensaje destacó el liderazgo y la innovación de la empresa a lo largo de su trayectoria, subrayando que su futuro enfrentará «nuevos desafíos desde un enfoque diferente» mientras mantiene sus valores intrínsecos de calidad y compromiso.
No está claro aún el destino del predio donde funciona la planta de San Fernando, una instalación de más de 157.000 metros cuadrados (1.690.000 pies cuadrados) en un terreno de 40 hectáreas (99 acres), con capacidad productiva de más de 5 millones de cubiertas por año.
La dimensión de esta decisión no solo afecta a la empresa, sino al patrimonio industrial de la nación. Para Argentina, Fate fue sinónimo de empleo de calidad, desarrollo local y proyección internacional, componiendo el entramado económico del país.


