-El Federaense impreso- Para entender nuestra historia, los motivos de su existencia y quiénes promovieron ideas, hoy recurrimos a los archivos de El Federaense para saber sobre «el reloj» que es emblema en el centro de la ciudad.
Al transitar por el centro de la ciudad y especialmente a la noche, las miradas se detienen en la figura del «reloj», el que está iluminado especialmente para destacarse en la ciudad.
Qué hace ahí, cuál fue el motivo de su construcción, quién los propuso y quién lo diseñó?, en esta nota de 2004 El Federaense informó para hoy sacarnos esas dudas.
-«En la sesión extraordinaria del 22 de diciembre de 2004 ingresó un proyecto de Ordenanza presentado por el bloque de concejales Justicialista por medio del cual se apunta a construir una torre para la instalación del reloj recuperado de la vieja ciudad, el que sería declarado «Monumento histórico» de la ciudad de Federación. La iniciativa del bloque Justicialista es incorporar en el presupuesto 2005 dicha obra, la que debería estar en la partida «Trabajos Públicos», con un monto asignado de 57.629 pesos.
El proyecto de Ordenanza fue acompañado por el diseño de la torre, obra consensuada por la edil Susana Aispru con el arquitecto Carlos Piselli, el que tiene como lugar de emplazamiento la avenida 25 de Marzo y su encuentro con Entre Ríos.
En los considerandos de la iniciativa se hace referencia a «la necesidad de proporcionar un sitio definitivo al antiguo reloj, dando un cierre definitivo a esa parte de nuestra historia reciente, ubicándolo en un lugar equidistante y significativo de la ciudad».
A su vez en los considerandos dice: «Que el reloj mencionado constituye un recuerdo vivo de nuestro pasado, trayendo a la memoria de todo federense mayor, las horas felices que ha marcado en cada uno.
Que, justamente nuestros jóvenes no han podido conocer el reloj en funcionamiento y tan sólo disponen de las referencias de sus mayores».
En otro de los párrafos se menciona que; «Que nuestra ciudad, joven y moderna, merece lucir algunas imágenes o alegrías de aquella otra que perdimos, no para mantener heridas abiertas, sino porque los pueblos que reniegan u olvidan su pasado, difícilmente tengan porvenir.
Que la memoria de quien recuperó el reloj del depósito donde estuviera abandonado, Martín Páez, y de quien con paciencia de artesano, lo restauró, Pedro Combis y hoy, por designios superiores, no se encuentran entre nosotros, merecen nuestro reconocimiento, con la restitución del mencionado reloj, en una ubicación destacada.


