Franco Díaz, de 21 años, y su madre Jachy Arriola, de 53, fallecieron cuando viajaban desde Urdinarrain hacia Paraná para realizar controles médicos. En 2024, ella le había donado un riñón tras dos años de lucha contra una enfermedad. También murió el chofer municipal Leandro Perovich.
Franco Díaz y su madre, Jachy Arriola, son dos de las tres víctimas fatales del choque ocurrido este martes en la Ruta Provincial 39, en cercanías de Rosario del Tala. Ambos viajaban desde Urdinarrain hacia Paraná para realizar controles médicos, luego de atravesar una historia de lucha contra una enfermedad renal que había llevado a la mujer a donarle un riñón a su hijo.
Franco tenía 21 años y su madre, 53. En noviembre de 2024, el joven había sido sometido a un trasplante renal después de permanecer aproximadamente dos años en tratamiento de diálisis por una insuficiencia renal crónica. Su mamá había sido la donante, en un gesto que permitió mejorar sus condiciones de vida.
La tragedia ocurrió alrededor de las 4:50, a la altura del kilómetro 56 de la Ruta Provincial 39, frente al acceso al Jockey Club de Rosario del Tala. La Citroën Berlingo en la que viajaban, perteneciente a la Municipalidad de Urdinarrain, chocó frontalmente contra un camión que transportaba bolsas de cal.
La historia de Franco y su mamá: “No lo dudé ni un minuto”
La historia de Franco y Jachy había tomado estado público en noviembre de 2024, cuando familiares y vecinos organizaron una campaña solidaria para acompañarlos durante el trasplante renal.
En aquella oportunidad, la mujer contó que su hijo llevaba dos años con insuficiencia renal crónica y que debía viajar tres veces por semana desde Urdinarrain hasta Gualeguaychú para someterse a sesiones de diálisis.
“Se enfermó, le diagnosticaron que tenía insuficiencia renal crónica y después se le hizo una biopsia para ver de qué era. No se supo de qué era”, relató Jachy durante una entrevista realizada con Nueve Noticias antes de la intervención.
El tratamiento había modificado completamente la rutina familiar. Franco salía de su casa alrededor de las 4:30 los lunes, miércoles y viernes, y regresaba cerca del mediodía, después de completar cada sesión.
Ante la posibilidad de realizar un trasplante con un donante vivo, su madre se ofreció inmediatamente. “Enseguida dije que sí. Cuando nos dijeron que podía ser un donante vivo, un familiar, dije yo enseguida. No lo dudé ni un minuto”, había expresado.
El trasplante que le permitió recuperar su vida cotidiana
La cirugía estaba programada para el 27 de noviembre de 2024 en Paraná. Tanto Franco como Jachy debían permanecer internados y atravesar posteriormente un período de recuperación.
Durante aquella entrevista, la mujer explicó que su principal deseo era que el joven pudiera dejar atrás las limitaciones que le imponía la diálisis.
“Hace dos años que no tiene vida. Va a tener de vuelta su vida normal”, había manifestado con esperanza.
Franco también había expresado su expectativa por la operación y la posibilidad de recuperar actividades que había tenido que postergar debido a su enfermedad.
Después del trasplante, el joven continuó con controles médicos periódicos para evaluar su evolución. Precisamente, el viaje que realizaba este martes junto a su madre tenía como destino Paraná, donde debía continuar con su seguimiento sanitario.
La campaña solidaria que movilizó a Urdinarrain
Antes de la intervención quirúrgica, vecinos de Urdinarrain habían organizado en noviembre de 2024 una rifa solidaria para ayudar a la familia a afrontar los gastos de traslado, alojamiento y recuperación.
Una de las impulsoras fue Nora, una vecina cuyo hijo había sido compañero de escuela de Franco. La iniciativa recibió rápidamente donaciones de premios y colaboración de personas de la comunidad.
La campaña tenía como objetivo reunir aproximadamente dos millones de pesos para cubrir parte de los gastos que implicaba la cirugía.
Jachy trabajaba en un hogar de adultos mayores y había explicado que debía interrumpir sus tareas durante varios meses para recuperarse de la donación, lo que también afectaría sus ingresos.
La familia necesitaba, además, alojamiento en Paraná para permanecer cerca del centro médico durante la internación y los días posteriores a la operación.
La solidaridad de vecinos y conocidos acompañó aquel proceso que buscaba darle a Franco una nueva oportunidad.
También murió el chofer municipal Leandro Perovich
En el choque fatal también perdió la vida Leandro Perovich, de 35 años, empleado de la Municipalidad de Urdinarrain que conducía la Citroën Berlingo.
El trabajador pertenecía al área de Desarrollo Social y estaba a cargo del traslado de Franco y su madre hacia la capital entrerriana.
Según informó la subjefa de la Policía Departamental Tala, Etelvina Piccini, los tres ocupantes de la camioneta fallecieron en el lugar como consecuencia del violento impacto.
La principal hipótesis de la investigación indica que el camión Scania, conducido por un hombre de 53 años oriundo de Chajarí, habría embestido a un caballo suelto sobre la calzada.
El impacto contra el animal habría provocado que el camionero perdiera el control, cruzara de carril y chocara frontalmente contra el vehículo municipal.
El caballo también murió y, según se informó, no presentaba una marca que permitiera identificar a su propietario.
Investigan las circunstancias de la tragedia
El conductor del camión quedó atrapado en la cabina y debió ser rescatado por los equipos de emergencia. Posteriormente, fue trasladado al hospital de Rosario del Tala, donde permanecía internado fuera de peligro.
El hombre quedó demorado y a disposición de la fiscal Laila Taleb, quien investiga las circunstancias del siniestro.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales, la tragedia provocó una profunda conmoción en Urdinarrain, donde las víctimas eran conocidas.
La muerte de Franco y Jachy generó especial dolor por la historia que habían compartido: una madre que le donó un riñón a su hijo para ayudarlo a superar una enfermedad y que, casi dos años después, perdió la vida junto a él mientras lo acompañaba a un control médico.






