Día a día informamos en CHAJARI AL DIA de las estafas o intentos de estafas, virtuales y presenciales. Las modalidades van cambiando y no dejan de sorprender, a pesar de estar en alerta, hay situaciones en las que se cae.
Horas desesperantes vivió una familia de Chajarí a la que intentaron estafar bajo la amenaza de muerte a un hijo, estudiante en Concepción del Uruguay.
José Penoni trasmitió su angustiante experiencia que, a pesar de haber transitado ya algunos días, lo muestra quebrado en su relato.
El hecho tuvo lugar el lunes pasado. En horas de la mañana, alrededor de las 6, el teléfono fijo de su domicilio sonó dos veces y se cortó. En pocos minutos, un nuevo llamado llevó a que su esposa atendiera. Un chico lloraba y gritaba “mamá, mamá, pásame con papá, tengo dos tipos en el departamento que me quieren matar”, le decía. José tomó el teléfono y su supuesto hijo le insistía con el pedido. “La hacen tan bien (…) que era la voz de mi hijo”, dijo. Otro interlocutor le indicó que juntara 100 mil dólares que en media hora lo llamaba, sino mataba a su hijo. “Mi mujer lloraba (…) les dije que no tenía esa plata”, acotó. El estafador le mencionó qué vehículos tenía, dándole datos precisos sobre la camioneta y el auto. “Me llamaban con el mismo número de celular de mi hijo”, apuntó.
Tras ese primer llamado, recibió otro a la media hora: “Le dije que no junté la plata y que le entregaba la camioneta y algo de efectivo”, pero el delincuente insistía y a los cinco minutos volvió a llamar: “Eso me partió, escuché un grito y los dos disparos”.
La desesperación lo llevó a viajar inmediatamente hasta Concepción del Uruguay “llegué en una hora y algo (…) mientras mi mujer iba llamando a los contactos que tenía (…) el dueño del departamento llamó a la Policía y encontraron a mi hijo durmiendo. Yo iba frío y me mujer iba llorando. A media mañana no podía estar parado”, recordó sobre el estado en que quedó tras la angustia vivida.
“Te lo mato a Manuel me decía. Así se llama mi hijo (…) y me decía ‘José’, sabía mi nombre. No se lo deseo a nadie”, enfatizó.
José dio de baja el número de celular de su hijo en una casa oficial de Concordia. Le explicaron que “pinchan” la línea cuando están apagados, indicándole que siempre hay que cargarlos encendidos.
“Con todos los datos que tenía, yo pensaba encontrar lo peor”, resaltó Penoni sobre lo que felizmente no sucedió, revelando hasta donde pueden llegar los engaños y las estafas.





