EMPRESAS | El «Comunicado Oficial» de Tulipán desnudó una profunda crisis social que excede lo comercial. Bajo la polémica frase «ya no sabemos qué hacer para que cojan», la empresa expuso cómo el estrés crónico y la incertidumbre económica terminaron por «asfixiar el deseo y postergar los encuentros íntimos» de los argentinos.

La denominada «crisis del deseo» expone una alarmante paradoja generacional y digital. A pesar del acceso inédito a la información, las pantallas y el aislamiento tecnológico suplantan el contacto real, provocando que los jóvenes «tengan menos sexo que antes» por cansancio y desconexión afectiva.

Detrás de la provocación ingeniosa se esconde un «grave escenario sanitario y laboral». La caída del 30% en ventas de preservativos y el freno en la entrega estatal coinciden con un «repunte de infecciones de transmisión sexual (ITS)», mientras la crisis industrial obliga a la fábrica a reducir su personal.

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