El 28 de julio de 2026 el cielo lloró bajito. Y la familia lo entendió como una caricia. Ese día, en el que Jorgelino Franzoy habría cumplido 83 años, se le cumplió el sueño: el Museo Jorgelino Franzoy abrió sus puertas para decirle al mundo que él sigue aquí. En la madera, en el barro, en cada detalle que nació de sus manos.

Fue una tarde de abrazos, de lágrimas y de orgullo. Marta Benítez, su compañera de toda la vida y alma de este proyecto, recibió junto a sus hijas Griselda y Delfina, nietos, nietas y a esa familia inmensa que lo quiso tanto. Todos reunidos para agradecer por su vida.

Con la voz quebrada y el corazón en la mano, Marta habló:

“Tenía muchos amigos. Le encantaba estar bien con los que lo consultaban y siempre enseñó, siempre acompañó al que lo necesitaba”.

Hizo una pausa y sonrió entre lágrimas: “Con su cabeza y sus manos ocupó momentos, horas y días enteros de creatividad. Hizo de la artesanía su pasión”.

Y es verdad. Cada pieza que hoy habita el museo cuenta una historia. Son retazos de su imaginación, de su paciencia infinita, de esa magia de convertir algo simple en algo único, con identidad y con alma.

Este museo nace del amor. Nace para que nadie olvide al maestro, al artesano, al profe de la Escuela Especial que dejó huella con su humildad y su don de enseñar. Para que las nuevas generaciones sepan que hubo un hombre que eligió crear belleza con sus propias manos.

“Gracias, gracias, gracias”, repitió Marta. Gracias a quienes estuvieron, a quienes ayudaron a levantar este lugar. Y la familia, como siempre, unida. Con la mesa servida, con choripanes compartidos y un brindis con vino tinto, como a él le gustaba.

*Para toda la comunidad*

El Museo Jorgelino Franzoy abrirá pronto sus puertas. Todavía se están definiendo los horarios. Lo más importante: la entrada será libre y gratuita. Las artesanías de Jorgelino no se venden. Se cuidan. Se muestran. Porque son su legado. Sí habrá un espacio para que otros artesanos puedan ofrecer sus trabajos.

Sus manos ya no moldean. Pero su espíritu sigue creando.

El mejor homenaje a Jorgelino Franzoy es no dejar de mirarlo en cada pieza, en cada recuerdo, en cada vida que tocó. Porque él hizo de la creatividad su forma de quedarse para siempre.

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